Aunque Colombia viva
más o menos en paz, la guerra y la violencia, al parecer, cada día hace parte
de la esencia de nuestra cotidianidad. Esto ha aumentado gracias al conflicto
armado que el país ha experimentado desde 1985, cuando se hizo la incapacidad
estatal frente a la guerrilla.
Así pues, todos estos
años de conflicto han estado acompañados de acuerdos, tratados, amnistías de
paz desde 1901, pero todos estos intentos de paz se han visto afectados con
constantes rupturas. La paz negociada ha sido evocada como único recurso para
salir del conflicto armado en Colombia.
Estos procesos son
largos, y no puede caerse en la trampa de aplazarlos porque dependan
presuntamente de lograr la paz, o porque no se ha probado
"científicamente" que la violencia tiene que ver con el desempleo o
la desigualdad social, o porque quizás haya que negociarlos.

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